lunes, mayo 15, 2006

sueño que volvés de alguna parte y es tan cierto que no quiero ver lo cierto, que es que no volvés. lucas lee las palabras, tiene ventanitas en la boca y ezequiel ya dice cosas, dice tititita, dice má y pí, dice agua y babau.

yo soy igual que siempre, de llorar por los rincones y escondidamente, a veces, sin saberlo. no sé muy bien qué quiero, una manzana dulce, abrazar la perra (ella sí que regresó, pensamos todos que se había muerto y también lloré por eso, pero ayer por la tarde: miren quién vino, y quedé ahí con la perra y con mi hijo, recostados sobre el césped, llenándonos de sol un poco).

no sé del matrimonio muchas cosas y otras sí: que por momentos, si me preguntasen, diría que yo nunca más jamás; o que por momentos necesito todo eso, la familia, el hombre al lado, el símbolo del hombre-abrazo fuerte. aunque estos días me encuentro como huyendo. ah, las mujeres y nuestra absurda búsqueda de conversación.

tanta de mi fuerza se llevan mis hijos que no quiero por las noches otra cosa que dormir y veo que siempre estoy dormida y no lo entiendo bien porque me desconozco ¿o es un dejo de resentimiento? eso de hundirse durante la mañana entera en el fondo oscuro de las sábanas y nunca aparecer sino hasta el mediodía cuando todo lo importante hace rato comenzó a marchar.

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jueves, mayo 04, 2006

hoy vi una señora de sacón grueso y un poco enrulado. llevaba un valijín negro rebosante de papeles. era una señora desconocida que de atrás se parecía a vos. podría tratarse de una abogada o algo así.

conceptualmente, la idea de la señora me remitió a tu imagen.

le digo a mis hijos lo que me decías: nunca tengas miedo de contarme algo que hayas hecho, algo que te haya sucedido porque yo siempre voy a escucharte y a comprenderte. yo siempre voy a perdonarte así se trate de lo peor. eras una especie de jesusa de tus hijos.

eso lo recuerdo y lo repito.

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